Segundo Encuentro de Formación Política con perspectiva de Género

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Ester Kander habló sobre la relación entre “Mujer y trabajo” y Pablo Kleiman del Departamento Jurídico de la CTA Capital sobre la precarización laboral que soportan las empleadas domésticas.

El frío volvió acompañar el último “Encuentro de formación política con perspectiva de género” organizado por la Secretaría de Género de CTA Capital, la Secretaría de Formación de la CTA y la Secretaría de Formación de ATE, que se desarrolló este sábado en la sede de ATE Capital.

Ester Kandel fue la primera oradora de la reunión y habló sobre el tema de la “Mujer y el Trabajo”, más adelante contó sobre la situación de precarización laboral que padecen y al final de su intervención expuso sobre la división sexual del trabajo.

Kandel cuestionó los anuncios del Gobierno nacional sobre las políticas públicas que tienen que ver con las mujeres y se refirió sobre la resolución del Ministerio de Salud que atiende el tema del aborto no punible y sobre la aplicación del artículo 86 del Código Penal sobre estos casos.

“Cuando salió la resolución del Ministerio de Salud sobre el aborto no punible el Gobierno nacional anunció que se podía aplicar en los hospitales. Sin embargo, el ministro de salud brilló por su ausencia. No dijo nada. El ministro tampoco orienta esta política para que se aplique”, explicó Kandel.

“Por eso -siguió Kandel-, una cosa es lo que dice la Ley y otra muy diferente, lo que se hace. Por eso hay que trabajar con esas contradicciones y ver cómo podemos incidir nosotros. Para poder incidir es importante comprender los intereses que están en juego cuando se aplica una determinada ley y no otra”.

Además, sostuvo que lo mismo ocurre con la Corte Suprema de Justicia, a la hora de la aplicación del artículo 86 del Código Penal sobre los casos de aborto no punibles.

“El ministro de salud no dijo nada. Se hacen declaraciones pero después todo queda como tierra de nadie para su aplicación, desde ya que hay gente que lucha para su aplicación pero son casos aislados”, mencionó Kandel.

Con respecto al tema de las relaciones de Género opinó que también es necesario analizar las perspectivas de género como parte de las relaciones de poder. Y en este sentido explicó: “nosotros vivimos en una sociedad dividida en clases con intereses contra puestos. Por lo tanto, desde mi punto de vista, para comprender la relación de clase-género y la doble opresión que sufren las mujeres, es necesario resignificar la historia y la cultura para entender como se da esta situación”.

“El género es una construcción social”

Asimismo, Kandel destacó la definición de la historiadora Reyna Pastor sobre género: El género es una construcción social y cultural sostenida por las instituciones, y esta institucionalización, crea una norma que sostiene la diferencia de género sobre un constructo. Es decir, sobre un hecho cultural social que diferencia lo masculino de lo femenino. La relación entre los sexos no es por lo tanto un hecho natural.

A la hora de pensar la cuestión de género en el ámbito laboral la escritora sostuvo que es en la distribución de tareas entre mujeres y varones donde también aparece la disparidad salarial.

Un aviso polémico

También Kandel agregó, en relación a la división sexual del trabajo, que los empresarios realizan estrategias encubiertas o indirectas.

A modo de ejemplo recordó por un lado, el caso de Freddo que se negaba a contratar mujeres en su cadena de heladerías; y por el otro, el de un aviso de empleo publicado en el mes de agosto de 2007 en el diario “Sur” de Villa Constitución, provincia de Santa Fe.

En relación al primer ejemplo, Kandel contó que la “Fundación Mujeres por la Igualdad” inició un juicio a Freddo, con el apoyo jurídico de la Universidad de Palermo, por no contratar mujeres.

“Hasta 1999, de los 681 empleados de la empresa 646 eran varones. La fundación presentó los avisos de la heladería que solo pedía personal del sexo masculino y en el año 2002, la Cámara Civil le dio la razón y la justicia dictaminó que Freddo debería contar sólo mujeres hasta compensar de forma equitativa y razonable la desigualdad producida. Además, los jueces dispusieron que la empresa presente un informa anual sobre este cumplimiento”, contó Kandel.

El segundo caso de discriminación fue el aviso que se publicó en Villa Constitución donde una empresa pedía personal de sexo femenino con “maternidad resuelta” y que sepa trabajar “bajo presión”.

El diario Página/12 de Rosario le hizo una nota al gerente de la empresa, Jorge Gentili, y él argumentó que el único objetivo del aviso era que no se presentaran chicas embarazadas: “quizás me haya equivocado en la forma de expresarlo, pero creo que el tema de la discriminación en la Argentina es hipócrita porque muchas cosas no se expresan pero se hacen igual”.

Al final Kandel se refirió a la situación de precariedad laboral que se inició en la década del ’90 y que aún hoy continúa. Y señaló que de los ocho millones de trabajadores, el 53,6% de la fuerza de trabajo está en situación de precariedad laboral y comentó que el ingreso promedio no supera los $3.000 cuando la canasta familiar supera ya $6.500.

“Por último quiero destacar que nuestro trabajo debe ser sobre análisis concretos de situaciones concretas, ¿Para qué? Para transformar la realidad”, concluyó Kandel.

Trabajo doméstico y precarización laboral

Cerca del mediodía llegaron las lentejas. Después de saborear el exquisito guiso, fue el turno de Pablo Kleiman, a cargo del Departamento Jurídico de la Central de Trabajadores de la Argentina.

“El sistema judicial está inmerso en esta sociedad y esta cultura por lo tanto los que hacen leyes y escriben las sentencias son igual de machista que el resto de la sociedad”, aseguró Kleiman.

En el marco de un caso extremo de precariedad laboral, Kleiman subrayó que el trabajo doméstico está regulado por un Decreto de 1956 y apuntó que este marco legal legitima los abusos del empleador hacia el empleado.

A modo de ejemplo indicó: “el empleador fija las fechas de vacaciones del empleado y se lo puede comunicar 20 días antes. Que la licencia por enfermedad de hasta treinta días en el año –en otros trabajos es mucho más amplia- una vez agotados esos plazos y si el empleado no se presenta a trabajar o se enferma nuevamente el empleador puede rescindir el contrato sin derecho a reclamar ninguna indemnización”. Kleiman recordó que lo mencionado recién son los beneficios.

En las obligaciones el Decreto dice, “los empleados domésticos deben guardar lealtad y respeto al empleador y su familia. Deben respetar a las personas que concurran a la casa y deben desempeñar sus funciones con celo y honestidad, dando cuenta de todo impedimento para realizarlas, siendo responsables del daño que causaren por dolo, culpa o negligenci.

La empleada doméstica, culpable de todo

Sobre este artículo Kleiman marcó, “en otros trabajos, el empleador contrata una ART, acá la empleada doméstica es responsable de todo”. “Cuando uno va la justicia, cualquier trabajador va a los tribunales de trabajo, los empleados domésticos no. Van a un concejo de trabajo doméstico que es una dependencia administrativa del ministerio de trabajo; es decir, que si yo presento el caso, no es frente a un juez, sino frente a un empleado administrativo”, comparó.

Más adelante Kleiman agregó, “por supuesto que en la justicia hay un montón de garantías que no hay en un proceso administrativo. Además, el foro doméstico es muy lento entonces desalientan a que los trabajadores puedan reclamar”.

“Recién el año pasado salió un decreto por el cual se les atribuye las Asignaciones familiares y se les da licencia por maternidad. Ahora, no existe licencia por matrimonio, día de estudio, casamiento o fallecimiento de hijos, padres o hermanos. No gozan de esos derechos”, comentó.

El caso de la heladería Freddo

Kleiman volvió sobre el caso de la cadena de helados Freddo y relató los argumentos que esgrimió la empresa para justificar porque no contrataba empleadas mujeres.

“Tomo empleados hombres porque hay que atender eficientemente al cliente y hay que cargar baldes con helado que tiene un peso de 8 kilos. Además, los cadetes que llevan los helados en moto tienen que tener conocimientos mínimos de mecánica, tener registro, limpiar el ciclomotor y cargar combustible”, argumentaron desde la compañía.

“Como si las mujeres no pudieran realizar esa tarea”, reflexionó Kleiman.

“La discusión y la pelea pasa por el pensamiento machista y por eso recato a la secretaria de género que combate las ideas establecidas y se están haciendo grandes avances –destacó- porque las iniciativas tienen más potencia política, más voltaje político. Así que yo creo que el desafío está por ese camino y ver cómo hacemos para revertir todo esto”, finalizó.

Participaron del encuentro el secretario general Adjunto de ATE, Humberto Rodríguez, el secretario general de la CTA Capital, Carlos Chile y su Adjunto, Pablo Spataro. También estuvieron la responsable del área de Formación de ATE, Silvia Bergallo y la Secretaria de Género de CTA Capital.

Fuente: www.eltrabajadordelestado.org.ar

* Equipo de Comunicación de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA)