“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros, otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende”.
Eduardo Galeano, El libro de los abrazos
Transcurridos 100 años desde la fundación de la Asociación Trabajadores del Estado cobran destacada relevancia aquellos hitos protagonizados por grandes dirigentes, que refuerzan su identidad de solidaria lucha contra la opresión de la clase trabajadora. Uno de los momentos más emblemáticos fue la recuperación del Sindicato de la conducción colaboracionista con el Gobierno Militar por parte de la Agrupación Nacional Unidad y Solidaridad (ANUSATE). Entre las y los valientes militantes estuvieron Germán Abdala, Víctor De Gennaro, Héctor Quagliaro, Carlos Custer, Noelia Guzmán, Néstor ‘Piki’ Llano, entre otros y otras.
Desde su llegada a ATE Germán marcó un modo de ser y estar como dirigente sindical, ampliando la mirada y dignificando el rol del trabajador y la trabajadora en la vida social: “Los trabajadores no necesitamos estar en mameluco y pedir nada más por el salario, queremos opinar sobre el país también”. Con esa potente visión evidenciaba una comprensión superadora del derecho que tiene todo ser humano de decidir de forma integral la vida que desea tener.
A lo largo de su intensa y breve trayectoria como dirigente político y sindical, Abdala problematizó con lucidez, claridad y carisma las nociones más transversales del sistema político y social acentuando la valiosa función del Estado dotado de un proyecto político inclusivo, justo y soberano. Subrayó la incidencia del poder financiero concentrado y los efectos negativos ante la falta de intervención estatal para establecer condiciones equitativas entre los miembros de una sociedad.
Fue militante y dirigente de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), fundador de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y diputado nacional entre 1989-1993, desde donde se opuso al plan de gobierno de corte neoliberal que atentó contra la soberanía y el desarrollo del país.
Germán falleció el 13 de julio de 1993 cuando tenía tan sólo 38 años luego de casi una década de transitar una grave enfermedad. Su condición no logró sacarlo de la escena política. Por el contrario, profundizó su compromiso por la lucha en defensa de la dignidad del trabajo y los derechos humanos. Su entrega fue total.
Sus ideas y acciones hicieron historia y la seguirán haciendo. Encendieron el fuego sagrado que da sentido a la tarea que cumple el Sindicato en la defensa por la dignidad humana, por la clase trabajadora. Su obra perdurará con fuerza atravesando generaciones sostenida en la fraternidad entre las y los compañeros de ATE, como el horizonte de valiente lucha, coherencia y amor.